No sé ni por donde empezar ni que decir en este momento. Pero tengo la certeza ciega de que tengo que escribir acá porque es lo único que me queda en este momento de mierda.
El Sábado fue 30. Y a pesar de que todos dicen de que con el tiempo esto se pone mejor, este 30 fue peor que el anterior. Te extraño tanto. Tanto. Tanto. Que juro que ya no doy más. Ya son dos meses. Y parece como si fueras un sueño súper lejano que casi ni existió y que pasaron vidas desde la última vez que te ví. Y a la vez parece como si fuera ayer de ese domingo y siento que mi vida quedó totalmente en pausa en ese preciso momento en el cual los dos nos dimos vuelta para darle rienda a la decisión que habíamos tomado con nuestras dudas y dolor pero con la certeza de que era lo que teníamos que hacer. No puedo creer que hoy digo que hace casi dos meses que no te veo y que no estamos juntos, parece una broma de mal gusto, una de esas pesadillas de las cuales me quiero despertar para verte ahí al lado mío durmiendo con los ojos medio cerrados para darte vuelta, abrazarte y besarte ahí abajo de la nuca, entre los omoplatos, mi lugar favorito. En realidad mi lugar favorito en el mundo sos vos y donde te encuentres vos. Donde se encuentre tu cuerpo y tus brazos, tu olor y tu risa. Me duele tanto no tenerte. Te extraño tanto que no puedo ni ver. Ni escribir esto sin parar cada dos palabras a secarme las lágrimas. Es muy loco porque escribo todo esto sin coherencia y lo escribo como si te lo dedicara, como si te lo escribiera por mensaje de texto o por facebook para que lo leas en un rato, cuando te conectes o mires el celular. Pero tristemente lo escribo por acá. De la forma más cobarde del mundo. Odio el hecho de saber que no te puedo contactar, que no me corresponde a mi, que tengo que esperar a que muevas vos. Muero de ganas de correr hacía vos de nuevo y que estemos bien. Nunca pensé que iba a extrañar tanto un abrazo.
Estoy totalmente perdida en el simple hecho de que no puedo hacer absolutamente nada que signifique que ya no estas conmigo. Nada. No puedo decirle a la gente que nos separamos, no puedo decir que sos mi ex, no puedo ver a otras personas, no puedo si quiera pensar en tener relaciones con alguien más. Todo me da repulsión. Todavía seguís conmigo en todo lo que hago.
No sé que más decir.